Un saco de azúcar con derechos humanos

P1110884Hoy se va. Cuelga los guantes que nunca se puso, pero con los que durante años miró de reojo sin saber si entrar o no al cuadrilátero enrejado que es intentar labrarse un futuro en Cuba.

Habían crecido pequeños dolores entre nosotros, juicios. Los dolores no son más que lejanías y por eso habíamos dejado de vernos. Supongo que es como si ya hace tiempo no estuviera.

Lo bueno es que cuando regrese, será como si nunca se hubiera ido.

Ahí va otra de las buenas. Brillante, aguda, apasionada. Con unos espejuelos que eran como las ventanillas de los aviones (del otro lado, infinito). Para mí nunca ha estado buena, pero lo está.

Para mí, es la confirmación de un vacío que ya tenía. La inevitabilidad de un hueco que nunca me preocupé en llenar porque de todas maneras, ya habría tiempo.

Para otros, será otra joven que no presta su vientre al crecimiento poblacional, que no presta sus brazos y su cerebro al crecimiento económico. Para alguien será una que prefiere irse y vivir mejor que quedarse y luchar por su país.

¡Tanto que se ha gastado el país en ti…! Le dirá alguien. Y engrosará la enorme lista de gente que se va cada año entre los gritos de buena suerte y los enjuiciamientos entre dientes de traidora (al menos, y gracias al tiempo, ha cambiado el orden de los factores).

Y tal vez haya cada vez menos gente que le vean mal que migre, pero sigue habiendo muchos que no lo ven bien. ¿Qué va a pasar con este país si los jóvenes profesionales se siguen largando?

Desde cierto punto de vista, llevan razón. Cuba depende, ya se sabe, de la exportación de servicios, de gente como ella. Muchos se van: llegan a Venezuela y terminan en Estados Unidos, se montan en una balsa y terminan en un McDonald’s, se buscan una beca y terminan con un contrato, se van a ver a su madre y terminan con marido.

A algunos no les importan esas historias. Les importa el magro crecimiento del PIB y hablan de mi amiga como si fuera un bien de exportación.

Es la otra cara de nuestra moneda. Si bien la otra cara del dólar son las universidades inaccesibles para los desposeídos y los hospitales en los que te mueres sin seguro, la del CUC es que lo único que se ha producido en pos del bien común, el bien superior, y el bienestar humano es gente preparada. No alimentos ni tecnologías de alto valor agregado, sino gente.

Y yo entiendo a veces. Si el petróleo venezolano, o el acero chino, o los teléfonos coreanos se montaran solos en los barcos y se fueran a Estados Unidos o Europa la economía de esos países se tambaleara.

Pero mi amiga no es un saco de azúcar (que dejó de producirse porque no daba negocio). La economía cubana tiene un problema ético que se convierte en riesgo impredecible: su principal producto de exportación tiene conciencia propia, libre albedrío y derechos; y ya se sabe que la gente suele tirar más de esas cosas que de la conciencia colectiva, las normas y los deberes.

Incluso si mi amiga entiende la situación, lo que algunos ven fríamente como sus años laboralmente activos para producir, ella lo ve como su juventud para vivir.

Yo la voy a extrañar. Muchísimo. Voy a extrañar su abrazo lleno de costillas y su parpadear nervioso cuando discute de política. Me quedo echándola de menos, viendo cómo se van otros e intentando salir adelante en un país cuya pequeña economía solo debe crecer un dos por ciento en 2016.

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9 respuestas a Un saco de azúcar con derechos humanos

  1. Just me dijo:

    Creo que fue martí que dijo en algún lugar: “prefiero ser extranjero en otras tierras a serlo en la mía propia”.
    Saludos. Excelente post, como siempre, no decaen, solo que entre uno y otro te estas tomando tu tiempo jejej, por lo demás un gusto leerte.

  2. Gissell dijo:

    Te dejo la ironía de decirte que me gustó el post, pero me dolió (duele) el contenido. Especialmente porque el volumen crece todos los días; porque a mi también se me fue una amiga que es una hermana y eso me dejó un hueco que se proyecta todos los días con los demás amigos e incluso con los potenciales. En fin…la generación anda rotica, y yo me agarro de los momentos de rencuentro que vendrán…por parte de ellos, pero también por parte nuestra. En el entre-tiempo…nos toca esforzarnos para que suceda. Un beso mijiiito.

  3. Fermin dijo:

    Como siempre, tus palabras son precisas y poéticas a la vez, y un gran placer el leerlas. De acuerdo con estudios demográficos, el mayor problema en Cuba es una población que se esta achicando y envejeciendo. Porque es que se va la gente joven? Una difícil y compleja pregunta que hay que no solo hacer, si no contestar. Cual sera la respuesta de tu generación?

  4. Pingback: Un saco de azúcar con derechos humanos – La Joven Cuba

  5. Pingback: Un saco de azúcar con derechos humanos | Cayo Hueso

  6. Reblogueó esto en El blog de La Polilla Cubanay comentado:
    Qué diré yo, sobreviviente de Camarioca, el Mariel, los balseros… desdichadamente, la zanahoria sigue pesando, los jóvenes necesitan más y más… y no podemos pedirles a todos lo que sacrificamos los que íbamos a las zafras o estudiabamos en la UH con el mismo pitusa que nos dieron para ir a la zafra, aunque se usaran las campanas y aquél remedo de mezclilla fueran unos tubitos estrechos… y sin embargo… no cambiaría eso por nada de lo que hoy pudieran ofrecerme otros lares…

  7. Orlando dijo:

    Just me:

    Fue Martí el que tambien dijo: ““El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!” . Es una tema de pareceres y creo tambien de principios y hasta de finales.

    Gissell:

    Duelen las rupturas, que siempre han existido, desde que el antepasado del hombre decidió cruzar el Estrecho de Bering, buscando otros horizontes. Duele en esta hora cuando muchos dan rienda suelta a su logico desencanto y por las mil y una razones (no siempre asociadas a las frustaciones) se marchan. Comulgo contigo cuando al final hablas del esfuerzo, solo que preferiria que no fuera solo entre-tiempo.

    Yo soy de la generacion que tuvo un solo pitusa para la caña y las fiestas y cuando la “coronilla” era el elixir mas codiciado, y creeme que tengo amigos lejos y cerca, pero lo que me hace sentir mas sosegado es que mis hijas sepan de Martí y sus “Cronicas norteamericanas”, y de su “Edad de Oro”.

    Saludos,

    Orestes H

    • Just me dijo:

      Tienes razón Orestes H, o Orlando no sé como llamarte jejeje. Todo en la vida es cuestión de pareceres, de como se cuente la historia(fijate que cuando la cuentan los norteamericanos ellos siempre son el leñador y nunca el lobo), de los momentos en los que estaba viviendo martí cuando escribió ambas cosas. Y de los momentos en los que vive cada joven hoy que toma esa decisión. Hay muchos que lo hacen tal vez sin sentido, y otros porque no les queda de otra, porque muchos poquitos de problemas se te unen y la cabeza estalla. Porque Raul mencionó que en Cuba se dejan de cumplir un porciento de los derechos humanos y no mencionó cuales son y porque no se cumplen. Porque en 5 años solo se cumplieron 1/5 de los lineamientos que suponen ser la última bala de la recamara para salvar la revolución de perecer ante el capitalismo y el neoliberalismo. Porque se habla de democracia participativa pero nunca contaron con el pueblo para los altos impuestos de la aduana o los que se van a cobrar a partir de ahora del salario de los trabajadores(que además de que no se les paga como debería se cobran impuestos).

      Admirable que seas de esa generación y defiendas la revolución, y no te fueras, pero ¿ se puede criticar a quién se va? Las necesidades de la población son crecientes, no podemos seguir viviendo con que la Educación y la Salud son de acceso Universal (NO GRATIS) porque eso es algo que logramos hace 50 años, y no somos el único país que lo hace. La pregunta es que hemos logrado digamos en los últimos 10. La paciencia tiene un límite. Y entre tanta espera lo que pasa es la vida de los jóvenes, y muchos deciden no esperar más.

      Saludos

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