A Dariana… sin ánimo de ofensas a terceros

P1020957bwYa sé muchas cosas sobre ti. Sé tantas, que ya han cambiado algunas. Te he visto pasar de gata arrinconada y boca arriba a monstruo mitológico y de ahí a tu estado actual de volcán en reposo.

Sé cuáles son tus debilidades, y qué hace saltar tu neurosis y cuál es tu marca de cerveza preferida. Ya sé quién es el amor de tu vida (sí, sé que tienes la capacidad de enamorarte, contrario a la creencia popular). Sin embargo, hay cosas que desconozco.

No sé si te pones crema anti arrugas para dormir, si roncas o si tienes mal carácter al levantarte. No tengo idea de dónde hay que respirar para erizarte los pelitos de la nuca, ni si gritas, o gimes o chillas. No sé si eres de orgasmo fácil, o de las que conversa mientras tiempla, o si tienes las tetas puntiagudas o como manzanas. ¿Y sabes qué? No me importa.

Y no porque encuentre despreciable las formas de tus piernas, ni porque sea totalmente inmune a las agujas de tus ojos cuando sonríes y levantas la ceja. No me importa porque las cifras me favorecen, porque mucha gente sabe todo eso, pero pocos lo que yo. Porque soy de los pocos tipos que han visto más allá de la mirada, y del tono seductor y de las historias para no dormir.

¿Crees que no los he notado? Un horda de cáscaras con rabo pensando solo en qué escribir para acostarse contigo, qué cantar, qué decir. Un ejército de payasos sombríos tratando de hacer la murumaca o la mueca más espectacular con el fin de captar tu atención.

No es que no los entienda. Sé lo que te ven, pero sé además que estás de moda entre la gente de buen gusto, que perder los papeles por ti es una marca de refinamiento y andar por ahí con el corazón roto por tus dientes tiene el glamur del kamikaze; y yo, no soy tipo que se lleve muy bien con las tendencias ni con los suicidios.

Quiero decir. Sé, porque tantas personas no pueden estar equivocadas, que tu voz en el oído debe dar calambres en la armadura, que tu lengua debe ser una montaña rusa, y que debajo de tu ombligo debe quedar Valhala (el lugar a donde van después de morir los guerreros de verdad).

Sin embargo, no quiero perder el privilegio de leer primero tus textos, ni de que seas incondicional a mi llamada (porque no te llamo con subterfugios explícitos), ni de ser de los pocos que puede decir “yo no he sido deslumbrado”, ni de los menos a los que llamas amigo más allá de los sobrentendimientos del término.

Tal vez sea una testarudez absurda de mi parte, pero me propondré dejarme romper los labios y el corazón por ti cuando la moda sea lograr que llames en la noche solo para preguntar cómo andan las cosas.

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5 respuestas a A Dariana… sin ánimo de ofensas a terceros

  1. Lissy dijo:

    Me encantaaaaaaaaaa, digo y recontradigo quiero estar ahí el día que publiquen tu libro. No dejes de avisar.

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