Un año después de Santiago

El día 11 de febrero de este año, Vistar me publicó este texto. Lo replico ahora.

DSC_0104 (2)Era tartamudo y  zurdo. Todo estaba en su contra para que cantara y tocara la guitarra. Pero como mismo las abejas vuelan a pesar de que sus alas son demasiado pequeñas para sus cuerpos, Santiago Feliú cantó y tocó todo lo que pudo, mucho más de lo que quisieron algunos y mucho menos de lo que quisimos otros.

Algo extraño sucedió el 12 de diciembre de 2014 cuando un infarto le silenció la garganta y le detuvo los dedos: casi nadie del pueblo fue a la funeraria, pero allí estaban, sentados en la escalera como el primer cubano de a pie, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, X Alfonso…

Por la noche, cuando le dedicaron una cantata, tocó hasta Frank Fernández y se leyó una carta de Fito Páez. Aquellos que sabían de música y poesía le rindieron tributo, porque como muchos genios, no tenía una obra masivamente conocida. Escribía como las musas, tenía la voz de un ángel y tocaba la guitarra como un demonio; pero no era famoso… supongo que no se puede tener todo en la vida.

Formaba parte de un grupo de trovadores conocido como los topos: cuatro golfos que se montaron en el lomo y cabalgaron tirando de las crines a una sociedad moralista y encartonada. Eran Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Frank Delgado y él. Al morirse el Santy se partió la pata más lírica de esa mesa en la que se apoyaban todas las esperanzas, las rabias y las enajenaciones de la primera generación nacida después de 1959.

Santiago hacía lo que le daba la gana. Incluso, se murió sin haberse ganado el derecho a despedirse. En el momento en que mejor estaba su vida no le preguntó a nadie si quería escuchar sus nuevas canciones, ni esperó a que naciera su hijo, que pronto cumplirá un año.

Van a ser 365 días este 12 de febrero y la canción cubana no se ha recuperado. No se recuperará nunca.

Ya nos hemos acostumbrado a la idea que no volveremos a escuchar en vivo canciones como Iceberg, porque se llevó a la tumba el método para tañer las cuerdas de ese modo.

No conocí a Santiago, pero escuché muchas historias sobre él. Hay quienes lo pintan como un tipo volcánico, irrefrenable, impredecible; como su manera de tocar la guitarra. Otros dicen que era melancólico, bueno, hermoso; como su voz. Probablemente fuera todo eso porque así de cambiante era su poesía y él era, esencialmente, un poeta.

Alguien me dijo que Cuba estaba salvada de todos modos, que el alma de esta Isla iba a ser grande por capicúa, porque, si no hubiera sido Silvio, hubiera sido Santiago. Me pregunto qué hubiera sucedido si Santiago no hubiese sido gago y hubiera aprendido a tocar la guitarra a la derecha.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Un año después de Santiago

  1. Javier dijo:

    Te leo Ariel, y te quiero felicitar por el blog, también agradezo tu homenaje a ese hombre tan grande, pero hay aquí demasiada cosa que me desagrada que me permito hactértelas saber:

    tocó “HASTA” Frank Fernández…(es Frank diferente de los demás ? En que sentido ?)

    ni esperó a que naciera su hijo, que pronto cumplirá un año.(una falta enorme de sensibilidad aquí, preguntáte que pasaría si ese hijo se topa algún día con este fragmento de tu post)

    porque, si no hubiera sido Silvio, hubiera sido Santiago. Me pregunto qué hubiera sucedido si Santiago no hubiese sido gago y hubiera aprendido a tocar la guitarra a la derecha. (una vez más las comparaciones, odiosas comparaciones, son ambos enormes, no necesitan balanza ninguna)

    Te saludo

    • arielmn87 dijo:

      El “hasta” de Frank Fernández, Javier, es porque el pianista pertenece a la música de concierto fundamentalmente, o sea, que para quienes estuvimos allí fue toda una sorpresa. Por otro lado, todos sabemos que no se suicidó, que no se murió porque quiso, me permití escribir “ni esperó a que naciera su hijo, que pronto cumplirá un año” para hacer una reducción al absurdo, que es un recurso retórico (obviamente no pienso que Santiago es un hijo de puta que dejó huérfano a sabiendas a su hijo no nato). Y lo de Silvio, bueno, lo de Silvio más que una comparación empequeñecedora, me parece glorificante, pero bueno, eso es solo mi criterio. ¿Me permites ahora una sugerencia? Hay una línea muy fina entre la crítica a los errores de un texto y la demostración de cómo lo hubiera escrito uno mismo… lo segundo no es saludable

  2. Javier dijo:

    Ariel, me considero totalmente incapaz de argumentar razones ni la mitad de bien que tu, por lo te admiro y felicité al principio de mi comentario, ahora, es una lástima que consideres esto un ataque personal y no una crítica sincera, desde lo constructivo, de un lector en desacuerdo, eso tampoco es muy saludable, te saludo nuevamente.

    • arielmn87 dijo:

      oye, que no, que no… no tienes motivos pa atacarme, creo que eres sincero, solo que en el caso específico de tus aclaraciones, no estoy de acuerdo… muchas veces lo estoy, solo que no en este caso ¿me sigues leyendo?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s