La encrucijada de la mariposa

mariposa_en_la_cara-13015Y yo, que sé por qué lloras, no puedo otra cosa que debatirme entre intentar secarte las lágrimas con dedos torpes y palabras bruscas o simplemente mirarte llorar. Es una contradicción similar a la de ayudar a una mariposa a salir de su capullo: todo el mundo sabe lo que le pasa a una mariposa si se le asiste en la metamorfosis.

Así que miro. Te miro intentar recoger los pedacitos de tu alegría del suelo con la destreza con que un miope busca sus espejuelos en una discoteca. Y ya sé que no me llamaste para eso, pero también sé que no me gané la llamada por las cosas que te digo, sino por cómo te miro.

Tú necesitas ser una crisálida y yo no puedo más, no debo más, que sentarme debajo a esperar que salga la mariposa sin que el exceso de ayuda le atrofie las alas. A fin de cuentas, para qué sirve una mariposa si no sabe volar.

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9 respuestas a La encrucijada de la mariposa

  1. exactamente, deja que salga sola, sino se le atrofian las alas.

  2. Mary dijo:

    Espera… que llegará el momento en que salga del capullo, abra sus alas y tú puedas volar a su lado…

  3. Daniela dijo:

    gracias…para aprender a volar hay q caerse ..y levantarse ….

  4. Iba un niño travieso cazando mariposas, las cazaba el bribón, les daba un beso, y después…

  5. Mahy dijo:

    Y la oruga pasó su vida arrastrándose con el cuerpo hinchado y unas alas encogidas. Ella nunca fue capaz de volar.

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